EN QUE CREEMOS 

Una fe fundamentada en las Escrituras y centrada en Jesucristo

En RFA creemos que la fe cristiana no se construye sobre opiniones personales ni sobre tradiciones humanas. Nuestra fe tiene un fundamento: la Palabra de Dios; y tiene un centro: Jesucristo.

Creemos que conocer a Dios no consiste solamente en adquirir información acerca de Él. La verdad de Dios nos llama a creer, obedecer y crecer, permitiendo que el evangelio transforme nuestra manera de vivir.

Por eso, como comunidad de avivamiento para las naciones, procuramos enseñar las Escrituras con responsabilidad, mantener a Cristo en el centro y formar creyentes que no solamente escuchen la Palabra, sino que aprendan a vivir conforme a ella.

1. CREEMOS EN LA PALABRA DE DIOS

Creemos que la Biblia es la Palabra infalible de Dios y constituye la autoridad fundamental para nuestra fe, nuestra conducta y nuestra enseñanza.

Las Escrituras revelan el carácter de Dios, muestran la condición del ser humano, anuncian el camino de salvación y nos conducen al conocimiento de Jesucristo.

No consideramos la Biblia simplemente como un libro, para consultar en momentos difíciles. La recibimos como la Palabra mediante la cual Dios nos enseña, corrige, forma y equipa para vivir de acuerdo con su voluntad.

Referencias: 2 Timoteo 3:16-17; Salmo 119:105; Juan 17:17; Hebreos 4:12.

Por eso creemos que una iglesia saludable debe ser una comunidad que ama las Escrituras, las estudia con reverencia y procura obedecerlas.

La Palabra no nos fue dada solamente para ser conocida; nos fue dada para ser vivida.

2. CREEMOS EN UN SOLO DIOS

Creemos en un solo Dios verdadero, eterno, santo, justo, bueno y soberano, quien se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

No creemos en tres dioses, sino en un solo Dios que existe eternamente en tres personas.

Dios es el Creador de todas las cosas y sostiene su creación, Él no depende del ser humano, nosotros dependemos de Él.

Reconocemos su autoridad, adoramos su nombre y procuramos vivir delante de Él con reverencia, obediencia y confianza.

Referencias: Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14.

Nuestra fe comienza reconociendo que Dios es Dios y que nuestra vida encuentra su verdadero sentido, cuando ocupa el lugar que le corresponde.

3. CREEMOS EN JESUCRISTO

Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre.

Creemos en su encarnación, en su nacimiento virginal, en su vida santa, en su muerte en la cruz, en su resurrección corporal, en su ascensión y en su señorío.

Jesús no es solamente un ejemplo moral, ni uno de muchos caminos espirituales. Él es el centro del evangelio, y el único Salvador.

En Él encontramos reconciliación con Dios, perdón de pecados y vida eterna.

La cruz nos recuerda la gravedad del pecado, pero también revela la profundidad de la gracia de Dios.

La resurrección declara que la muerte no tuvo la última palabra y que Jesucristo vive.

Referencias: Juan 1:1-14; Mateo 1:20-23; Filipenses 2:5-11; 1 Corintios 15:3-4; Hechos 4:12.

Por eso nuestra predicación, enseñanza y servicio deben conducir finalmente a Cristo.

No queremos formar personas dependientes de un ministerio; queremos formar discípulos que conozcan, amen y sigan a Jesucristo.

4. CREEMOS EN EL ESPÍRITU SANTO

• Creemos que el Espíritu Santo es Dios y que obra activamente, en la vida de la Iglesia y del creyente.

Convence de pecado, guía hacia la verdad, produce transformación, fortalece al creyente y capacita para el servicio.

• Creemos que la vida cristiana, no puede reducirse a esfuerzo humano. Necesitamos la obra del Espíritu Santo para caminar en obediencia y desarrollar una vida que honre a Dios.

También creemos en la importancia de permanecer sensibles a su dirección, sin separar nunca la obra del Espíritu de la verdad de las Escrituras.

El Espíritu Santo no nos conduce lejos de Cristo, ni en contra de la Palabra. Su obra glorifica a Jesucristo y produce fruto espiritual en quienes se rinden a Dios.

Referencias: Juan 14:16-17, 26; Juan 16:13-14; Hechos 1:8; Gálatas 5:22-25.

Por eso buscamos una vida llena del Espíritu, pero también una vida sometida a la Palabra de Dios.

El avivamiento necesita estar sometido a la verdad de las Escrituras, y la verdad que no transforma la vida puede quedarse solamente en conocimiento.

5. CREEMOS EN LA DIGNIDAD Y RESPONSABILIDAD DEL SER HUMANO

Creemos que el ser humano fue creado por Dios a su imagen y semejanza y posee una dignidad que debe ser respetada.

Cada persona tiene valor delante de Dios.

Sin embargo, también creemos que el pecado afectó profundamente a la humanidad y produjo separación de Dios.

El problema fundamental del ser humano no puede resolverse solamente mediante educación, recursos económicos, cambios sociales o esfuerzos personales. Necesitamos reconciliación con nuestro Creador.

Por eso el evangelio no comienza diciéndole al ser humano que puede salvarse a sí mismo. El evangelio anuncia que Dios, por medio de Jesucristo, ofrece salvación y reconciliación.

Referencias: Génesis 1:26-27; Romanos 3:23; Romanos 5:12; Efesios 2:1-5.

Reconocemos el valor de cada persona y, al mismo tiempo, tomamos en serio la realidad del pecado.

Ambas verdades deben permanecer juntas.

6. CREEMOS QUE LA SALVACIÓN POR GRACIA

Creemos que la salvación, es obra de la gracia de Dios y que recibimos sus beneficios mediante la fe en Jesucristo.

No podemos comprar la salvación, producirla mediante buenas obras ni alcanzarla por nuestros propios méritos.

La salvación nos llama al arrepentimiento y a la fe en Cristo, el evangelio transforma nuestra relación con Dios y comienza una nueva manera de vivir.

Por eso la gracia no debe utilizarse como una excusa para permanecer en el pecado, la misma gracia que perdona también nos enseña a vivir de una manera diferente.

Referencias: Efesios 2:8-10; Romanos 10:9-10; Tito 2:11-14; Hechos 2:38.

Creemos en una salvación que perdona, restaura, transforma y conduce al creyente hacia una vida de obediencia.

7. CREEMOS EN EL ARREPENTIMIENTO Y EN UNA VIDA TRANSFORMADA

Creemos que seguir a Cristo, es más que un cambio de dirección.

El arrepentimiento no consiste solamente en sentir tristeza por haber pecado, implica reconocer el pecado delante de Dios, apartarse de él y volver el corazón hacia Él.

La conversión verdadera produce frutos.

No afirmamos que el creyente alcanza una perfección sin luchas, pero sí creemos que quien ha sido alcanzado por la gracia de Dios comienza un proceso real de transformación.

Por eso enseñamos la necesidad de crecer en santidad, obediencia, dominio propio, amor, humildad, verdad y servicio.

Referencias: Lucas 9:23; Hechos 3:19; Romanos 6:1-4; 2 Corintios 5:17; Gálatas 5:22-23.

La pregunta no es solamente: ¿Qué creemos?

También debemos preguntarnos:

¿Cómo está cambiando nuestra vida aquello que creemos?

8. CREEMOS EN LA IGLESIA COMO CUERPO DE CRISTO

Creemos que la Iglesia pertenece a Jesucristo, y que todos los creyentes forman parte de su cuerpo.

La Iglesia no es solamente un edificio, un organismo vivo o una reunión semanal.

Es una comunidad de personas redimidas por Cristo que ha sido llamada a adorar a Dios, crecer en la fe, vivir en comunión, anunciar el evangelio y servir al prójimo.

La Iglesia debe ser un lugar donde las personas sean enseñadas en la verdad, acompañadas en su crecimiento y preparadas para servir.

Referencias: Mateo 28:19-20; Hechos 2:42-47; 1 Corintios 12:12-27; Efesios 4:11-16.

Por eso en RFA entendemos el ministerio como servicio, y no como una plataforma de superioridad.

El liderazgo cristiano no existe para dominar al pueblo de Dios, sino para servir, cuidar, enseñar, equipar y edificar.

9. CREEMOS EN EL DISCIPULADO

Creemos que la gran comisión de Cristo no consiste únicamente en llevar personas a una decisión de fe, sino en hacer discípulos.

Un discípulo aprende de Cristo, permanece en su Palabra y permite que sus enseñanzas gobiernen su manera de vivir.

Por eso damos importancia a la formación bíblica, la oración, el acompañamiento espiritual, la madurez cristiana y la preparación para el servicio.

Queremos ayudar al creyente a avanzar:

• De escuchar a comprender, de comprender a obedecer, de obedecer a madurar y de madurar a servir.

Referencias: Mateo 28:19-20; Juan 8:31-32; Colosenses 1:28-29.

Una iglesia que solamente reúne personas puede crecer en número, una iglesia que hace discípulos ayuda a formar vidas.

10. CREEMOS EN LA ORACIÓN

Creemos que la oración es una expresión esencial de nuestra relación con Dios.

Orar no significa intentar convencer a Dios en favor nuestro, significa acercarnos a Él. Reconocer nuestra dependencia, presentar nuestras necesidades, interceder por otros, agradecer y buscar su dirección.

La oración debe acompañar todo lo que hacemos como creyentes y como ministerio.

Referencias: Mateo 6:5-13; Filipenses 4:6-7; 1 Tesalonicenses 5:17; Santiago 5:16.

Queremos ser una comunidad que no solamente habla acerca de Dios, sino que aprende a buscarlo.

Porque todo ministerio puede perder su dirección cuando intenta avanzar sin depender de Dios.

11. CREEMOS EN LA SANTIDAD

Creemos que Dios nos llama a vivir en santidad.

La santidad no significa aislamiento del mundo, ni una apariencia religiosa. Significa pertenecer a Dios y permitir que nuestra conducta, sea cada vez más coherente con nuestra nueva vida en Cristo.

Esto incluye nuestra manera de hablar, pensar, relacionarnos, administrar nuestros recursos, tratar a las personas y responder ante las dificultades.

La santidad, comienza en el corazón y termina manifestándose en la conducta.

Referencias: 1 Pedro 1:15-16; Hebreos 12:14; 1 Tesalonicenses 4:3-7.

No buscamos una imagen externa de espiritualidad, buscamos una vida íntegra delante de Dios.

12. CREEMOS EN EL AMOR AL PRÓJIMO

Creemos que amar a Dios y amar al prójimo están profundamente relacionados.

El evangelio debe transformar nuestra manera de mirar y tratar a las personas.

Por eso rechazamos una fe indiferente frente al dolor y el sufrimiento de algunas personas.

El servicio al necesitado no reemplaza la proclamación del evangelio, pero sí debe expresar de manera concreta el amor que hemos recibido de Dios.

Queremos servir sin manipular, ayudar sin humillar y acompañar sin crear dependencia.

Referencias: Mateo 22:37-40; Mateo 25:35-40; Santiago 2:14-17; 1 Juan 3:16-18.

Para RFA, servir al prójimo no es una actividad secundaria. Es una expresión práctica de nuestra fe.

13. CREEMOS EN LA EVANGELIZACIÓN

Creemos que el evangelio debe ser anunciado.

Jesucristo encomendó a sus discípulos a llevar el mensaje de salvación a todas las naciones.

Por eso entendemos que evangelizar, no es solamente responsabilidad de algunas personas dentro de la Iglesia. Todo creyente debe estar preparado para dar testimonio de Cristo con verdad, amor y respeto.

Referencias: Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Hechos 1:8; 1 Pedro 3:15.

Evangelizar no significa presionar a una persona para que tome una decisión, significa presentar con fidelidad quién es Cristo, qué hizo por nosotros y cuál es la respuesta que el evangelio debe presentar.

14. CREEMOS EN EL SERVICIO CRISTIANO

Creemos que Dios equipa a sus hijos para servir.

Los dones, capacidades, recursos y oportunidades que recibimos no deben convertirse en instrumentos de reconocimiento personal. Deben ponerse al servicio de Cristo y de su Iglesia.

El verdadero liderazgo cristiano se demuestra en la disposición para servir.

Jesús enseñó que en su Reino la grandeza no se mide por cuánto poder posee una persona, sino por su disposición para servir.

Referencias: Marcos 10:42-45; 1 Pedro 4:10-11; Romanos 12:3-8.

Por eso nuestra formación ministerial busca preparar personas que sirvan con carácter, conocimiento bíblico, humildad, responsabilidad y amor.

15. CREEMOS EN LA ESPERANZA DEL REGRESO DE CRISTO

Creemos que Jesucristo regresará.

La esperanza cristiana no termina en las circunstancias presentes, esperamos el cumplimiento de las promesas de Dios y la consumación de su Reino.

Esta esperanza no debe llevarnos a abandonar nuestras responsabilidades actuales, al contrario, nos anima a vivir con fidelidad mientras esperamos al Señor.

Referencias: Juan 14:1-3; Hechos 1:10-11; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 22:12.

Esperamos a Cristo trabajando, sirviendo, anunciando el evangelio y permaneciendo firmes en la fe.

16. CREEMOS QUE LA FE DEBE PRODUCIR FRUTO

Creemos que una fe bíblica transforma la manera en que vivimos.

Nuestro objetivo no es producir solamente personas que conozcan muchos versículos, sino creyentes que conozcan a Dios, comprendan su Palabra y vivan de acuerdo a las escrituras.

• La doctrina debe convertirse en carácter.

• La enseñanza debe producir obediencia.

• La fe debe producir fruto.

• El conocimiento debe llevarnos a una mayor responsabilidad delante de Dios.

Por eso en RFA procuramos mantener unidos:

• Palabra y práctica.

• Fe y obediencia.

• Doctrina y carácter.

• Oración y servicio.

• Evangelización y discipulado.

• Verdad y amor.

UNA FE QUE SE VIVE

Nuestra declaración no pretende ser solamente una lista de afirmaciones doctrinales.

• Creemos que aquello que confesamos debe determinar nuestra manera de vivir.

• Si creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, debemos escucharla y obedecerla.

• Si creemos que Cristo es nuestro Señor, debemos rendirle nuestra vida.

• Si creemos en el Espíritu Santo, debemos aprender a caminar bajo su dirección.

• Si creemos en la gracia, debemos vivir con humildad y extender gracia a otros.

• Si creemos en la Iglesia, debemos comprometernos con la comunión y el servicio.

• Si creemos en el evangelio, debemos anunciarlo.

• Si creemos en el amor de Cristo, debemos demostrarlo.

• Y si creemos que Cristo viene, debemos permanecer fieles.

 

Nuestro fundamento

En Roca Fuente de Abundancia queremos mantener una convicción sencilla:

• Cristo es nuestra Roca.

• La Palabra de Dios es nuestro fundamento.

• El Espíritu Santo nos guía.

• La oración nos mantiene dependientes de Dios.

• El amor nos mueve a servir.

• El evangelio nos impulsa hacia las naciones.

No queremos solamente hablar de una fe bíblica, queremos aprender a vivirla.

Porque una verdad que solamente se conoce puede llenar la mente, pero una verdad que se recibe, se cree y se obedece puede transformar toda una vida.

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