40 Días en el Espíritu

 

 

Introducción a la Serie Devocional

40 Días En El Espíritu

Hay momentos en nuestra vida en los que necesitamos detenernos, hacer silencio y volver nuestro corazón hacia Dios. Vivimos rodeados de responsabilidades, preocupaciones, desafíos y circunstancias que constantemente intentan ocupar nuestra mente y dirigir nuestras decisiones. En medio de todo, podemos continuar caminando exteriormente mientras, poco a poco, nuestra alma se va debilitando interiormente.

Por eso nace esta serie, “40 Días en el Espíritu"

Estos cuarenta días representan una invitación a detenernos delante de Dios, abrir las Escrituras y permitir que el Espíritu Santo examine nuestro interior. No se trata simplemente de leer una  cada día, sino de entrar en un proceso de encuentro, aprendizaje, confrontación, renovación y transformación.

Este libro devocional, ha sido inspirado para el creyente que desea ir más profundo. Para aquel que no quiere conformarse con conocer acerca de Dios, sino que anhela caminar con Dios. Para quien comprende que la vida espiritual no consiste únicamente en recibir información bíblica, sino en permitir que la verdad de Dios transforme nuestra manera de pensar, sentir, decidir y vivir.

 

Un llamado a volver al centro

El Espíritu Santo, no debe ocupar un lugar secundario en nuestra vida cristiana. Él fue enviado por el Padre para estar con nosotros, guiarnos, enseñarnos, consolarnos, convencernos, fortalecernos y conducirnos a una relación más profunda con Cristo.

Por eso, estos cuarenta días nos llevarán a reflexionar sobre diferentes dimensiones de nuestra vida espiritual: la fe, la obediencia, la esperanza, la paciencia, el descanso, la perseverancia, la renovación, el fruto espiritual, la plenitud y la dirección del Espíritu.

Cada enseñanza pretende llevarnos a una pregunta fundamental:

¿Estoy realmente caminando en el Espíritu o simplemente intentando vivir la vida cristiana con mis propias fuerzas?

Esta pregunta, merece una respuesta sincera.

Porque podemos conocer muchos versículos y, sin embargo, vivir lejos de la obediencia. Podemos participar en actividades espirituales y, aun así, tener un corazón agotado. Podemos hablar de fe y permitir que el temor gobierne nuestras decisiones. Podemos servir a otros y descuidar nuestra comunión con Dios.

El propósito de esta serie, es ayudarnos a regresar al lugar donde todo comienza: la presencia de Dios y una vida rendida, a su Espíritu.

 

No solamente leer, sino practicar

Quiero invitarte a asumir, estos cuarenta días de una manera diferente.

• No leas, estas páginas apresuradamente. Detente, reflexiona.

Pregúntale al Espíritu Santo: ¿qué quieres enseñarme hoy?

Permite que cada versículo confronte aquello que necesita ser corregido, fortalezca aquello que se ha debilitado y despierte, aquello que quizá se ha quedado dormido dentro de ti.

La verdadera transformación ocurre, cuando la verdad pasa de nuestra mente al corazón y del corazón a nuestras acciones.

Por eso, cada día debe convertirse en una oportunidad para practicar lo aprendido.

• Si hablamos de perdón, perdonemos.

• Si hablamos de obediencia, obedezcamos.

• Si hablamos de confianza, entreguemos nuestras cargas.

• Si hablamos de paciencia, aprendamos a esperar.

• Si hablamos de santidad, apartémonos de aquello que desagrada a Dios.

• Si hablamos de amor, demostremos ese amor.

• Si hablamos de fe, caminemos aunque todavía no podamos ver.

Porque una enseñanza que solamente admiramos no necesariamente transforma nuestra vida, una verdad que obedecemos comienza a formar nuestro carácter.

 

El Espíritu Santo quiere trabajar desde adentro

Uno de los mayores peligros, es intentar cambiar nuestra vida solamente desde el exterior.

Podemos modificar hábitos, palabras, comportamientos y rutinas, pero el evangelio apunta mucho más profundo, al corazón. El Espíritu Santo, trabaja precisamente allí.

• Él revela, nuestras motivaciones.

• Corrige, nuestras intenciones.

• Confronta, nuestro orgullo.

• Sana, nuestras heridas.

• Fortalece, nuestra fe.

• Produce, su fruto.

• Nos enseña, a depender de Dios.

Y progresivamente nos transforma, para reflejar a Cristo.

Por eso, estos cuarenta días no deben convertirse en un proyecto de superación personal. Son una oportunidad para permitir que Dios haga una obra espiritual genuina en nosotros.

No queremos, simplemente ser mejores personas. Queremos ser personas, transformadas por Cristo y guiadas por el Espíritu Santo.

 

Cuando el alma necesita volver a respirar

Hay personas que continúan funcionando, pero interiormente están cansadas.

Sonríen, trabajan, sirven, predican, ayudan y continúan con sus responsabilidades; pero dentro de ellas existe una pregunta:

• ¿Dónde están mis fuerzas?

• Quizá este devocional llegue a tus manos, precisamente en una temporada así.

• Tal vez, estás atravesando una prueba.

• Quizá, estás esperando una respuesta.

• Puede que estés enfrentando, una decisión.

• Tal vez, has perdido parte de tu entusiasmo espiritual.

• O simplemente reconoces que necesitas, volver a acercarte a Dios.

Quiero decirte algo:

• No ignores el estado de tu alma, Dios se interesa por ella.

El Espíritu Santo puede renovar aquello que se ha debilitado, restaurar aquello que se ha quebrado y encender nuevamente aquello que parecía apagarse.

• No importa, cuánto tiempo hayas estado luchando.

• No importa, cuántas veces hayas fallado.

• No importa, cuán distante te sientas.

La gracia de Dios todavía, puede encontrarte en el lugar donde estás.

 

Cuarenta días para detenernos y escuchar

A lo largo de esta serie, encontrarás enseñanzas que buscan hablar directamente al corazón.

• Habrá días para confrontar, para descansar, para esperar.

• Habrá días para levantarnos, para luchar, para confiar.

Y habrá días para recordar que nuestra vida no termina en las circunstancias presentes, porque nuestra esperanza está en Dios.

Cada jornada será una oportunidad para permitir, que el Espíritu Santo nos lleve un poco más profundo.

No queremos terminar, estos cuarenta días siendo solamente lectores de un libro devocional.

Queremos terminar siendo hombres y mujeres más sensibles a la presencia de Dios, más firmes en su Palabra, más obedientes a su voluntad y más conscientes de la dirección del Espíritu Santo.

 

Un mensaje para el alma

“Reflexionemos un mensaje para el alma", es un espacio de libros devocionales en dónde contiene siete series. 40 días en el espíritu, es la serie 5ª, dónde nos sumergirnos en las fuentes del Espíritu de Dios.

Porque hay palabras que llegan a los oídos, pero existen otras que llegan al corazón. Hay enseñanzas que informan, pero hay verdades que transforman.

Mi oración, es que cada reflexión encuentre un lugar profundo dentro de ti.

Que cuando termines cada día no solamente digas:

“Qué bonita enseñanza.”

Sino:

“Señor", ¿qué debo hacer con lo que acabas de mostrarme?

Esa pregunta, puede cambiar nuestra vida.

Porque Dios no nos revela su verdad para que simplemente la almacenemos, sino para que caminemos en ella.

 

Una invitación pastoral

Querido lector, quiero invitarte a entrar en estos cuarenta días con un corazón abierto.

• No vengas buscando, solamente respuestas para tus circunstancias. Ven, buscando a Dios.

• No leas solamente para solucionar un problema, lee para conocer más profundamente al Señor.

• No busques únicamente sentir algo, busca ser transformado.

No permitas que estos cuarenta días, sean simplemente cuarenta enseñanza más en tu biblioteca.

Haz de ellos un altar, un lugar donde cada día puedas decir:

“Espíritu Santo, aquí estoy. Enséñame. Corrígeme. Guíame. Transfórmame".

 

Nuestro desafío

Al comenzar este recorrido, te propongo tres compromisos.

Primero: abre tu corazón.

No leas, estas enseñanzas desde la distancia. Permite que la Palabra examine, tu interior.

Segundo: escucha al Espíritu Santo.

Pide discernimiento, para comprender lo que Dios quiere formar en ti.

Tercero: practica lo aprendido.

Convierte cada reflexión, en una decisión concreta.

Porque el propósito de estos cuarenta días no es que acumules conocimiento espiritual, sino que desarrolles una vida espiritual práctica, constante y centrada en Dios.

 

Comencemos este camino

Cuarenta días pueden parecer mucho tiempo, pero cada transformación profunda comienza con un primer paso.

• Hoy damos ese paso, dejemos atrás la prisa.

• Apaguemos por un momento las voces, que compiten por nuestra atención.

• Abramos la Palabra, preparemos el corazón.

• Y permitamos que el Espíritu Santo, nos conduzca.

Que durante estos cuarenta días nuestra fe sea fortalecida, nuestra esperanza renovada, nuestro carácter formado, nuestra comunión con Dios profundizada y nuestro corazón nuevamente encendido por su presencia.

Y cuando lleguemos al Día 40, que podamos mirar hacia atrás y decir:

“No solamente terminé una serie devocional; Dios hizo una obra en mí".

Porque al final, ese es nuestro verdadero propósito:

No solamente conocer más del Espíritu, sino aprender a vivir en el Espíritu.

• Que el Espíritu Santo, hable al corazón.

• Que Cristo, sea exaltado.

• Que la Palabra de Dios, sea nuestro fundamento.

Y que nuestra vida entera pueda convertirse en una expresión de obediencia, fe y comunión con Dios.

Con afecto pastoral y con el deseo de ver una iglesia firme, santa, unida y profundamente arraigada en Cristo,

Pastor: Adonis Barboza Villar

 

 

 

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