Roca Fuente de Abundancia
Reflexionemos un mensaje para el alma
Série Centrados y en armonía
16 - La Suficiencia, la gloria y la Revelación de la Palabra de Dios parte 2
Diseños: Ministerio R.F.A
(por: Adonis Barboza)
Siervo de Jesucristo
Basado en: Salmos 19: 7-14 (RV60)
Derechos de Autor
Reflexionemos: Un Mensaje para el Alma
Producido por: Ministerio Roca Fuente de Abundancia
Elaborado por: Pastor y líder principal del ministerio, Adonis Barboza V.
Descripción del Copyright:
© copyright: Todos los derechos reservados. El contenido de los devocionales “Reflexionemos: Un Mensaje para el Alma” está protegido bajo las leyes de derechos de autor. Ninguna parte de este material puede ser reproducida, distribuida, o transmitida en ninguna forma ni por ningún medio, incluyendo fotocopiado, grabación, o cualquier otro sistema de almacenamiento y recuperación de información, sin el permiso previo por escrito del Ministerio Roca Fuente de Abundancia.
El propósito de los devocionales es proporcionar inspiración y reflexión espiritual para el alma, guiado por Dios a través de la sabiduría y experiencia de Pastor: Adonis Barboza V. El ministerio busca compartir un mensaje de esperanza y fe, fomentando el crecimiento personal y espiritual de sus lectores.
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16 - La Suficiencia la gloria y la Revelación de la Palabra
de Dios parte 2
(Por: Adonis Barboza V)
...⁷ La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo....⁸ Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos....⁹ El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos....¹⁰ Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal....¹¹Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón....¹² ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos....¹³ Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión....¹⁴ Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmos 19:7-14 (RV60)
Introducción
En esta segunda parte de este devocional, acerca de la “Suficiencia la gloria y la Revelación de la Palabra de Dios parte 2". Continuamos examinando y analizando el (Salmo 19:7-14), el cual nos ofrece una confortable meditación sobre la ley de Dios y su impacto en la vida del creyente. Este pasaje invita a los lectores a contemplar no solo la perfección de la ley de Dios, sino también cómo esta se convierte en una guía esencial que transforma nuestras vidas.
A lo largo de estos versículos, David resalta la importancia de vivir en conformidad con los mandamientos de Dios, enfatizando que su obediencia nos lleva a experimentar una vida plena y llena de frutos, centrada en el amor y la verdad de nuestro Creador.
La ley de Jehová es presentada como perfecta y transformadora, no es solo un conjunto de reglas, sino un medio a través del cual Dios revela su carácter y su deseo de una relación íntima con nosotros. Cada instrucción, cada precepto, tiene el poder de guiarnos hacia la sabiduría, la paz y la alegría. Aunque el mundo esté lleno de confusión y desvíos, la ley de Dios se erige como un faro de luz que ilumina nuestro camino.
A medida que exploramos este pasaje, descubriremos cómo la reverencia y el respeto hacia la palabra de Dios no solo nos protegen de nuestros propios errores, sino que también nos llevan a una vida de integridad y humildad. La importancia de reconocer nuestros fallos y la necesidad de depender de la gracia, se convierte en un tema recurrente, recordándonos que el verdadero entendimiento y crecimiento espiritual provienen de una relación sincera con nuestro Redentor.
Este devocional nos desafía a valorar la palabra de Dios por encima de las riquezas y placeres temporales, y nos motiva a buscar una vida que sea grata a Él en todo momento. En el corazón de esta enseñanza se encuentra la invitación a vivir en armonía con Dios, permitiendo que su ley y su amor transformen cada aspecto de nuestra existencia. Al profundizar en cada versículo, nos embarcamos en un viaje fundamental hacia una vida más centrada en la verdad y la belleza que solo fluye de la ley del señor.
2. La suficiencia de Su Palabra para transformar el corazón.
En la primera sección comprendimos que “La Gloria de Dios manifestada en la Creación” transmite un mensaje profundo acerca de cómo el universo refleja la grandeza y el poder del Creador. La creación misma constituye una proclamación constante y visible. Los cielos, con su inmensidad y hermosura, se presentan como un testimonio permanente de la existencia y del carácter de Dios. El firmamento esa amplia extensión que abarca los cielos y las estrellas, es descrito como una obra artística de Dios, un recordatorio incesante de Su poder.
Es así que observamos uno de los dos puntos fundamentales:
1. La revelación general: (Dios se da a conocer por medio de la creación v, 1-6).
La Revelación General es la manera en que Dios se da a conocer a toda la humanidad, a través de la creación y el orden del universo. No depende de un libro o de una enseñanza específica, sino que está disponible para todos, en todo lugar y tiempo.
La naturaleza como testimonio: El cielo, la tierra, los mares y cada detalle de la creación reflejan la grandeza, sabiduría y poder de Dios.
Accesible a todos: No importa la cultura, idioma o época, cualquier persona puede contemplar la obra de Dios en lo creado.
Propósito: Mostrar que existe un Creador y que Su carácter se revela en la belleza, el orden y la inmensidad del universo.
En otras palabras, la Revelación General es el mensaje silencioso pero constante de Dios, grabado en la creación, que invita a reconocerlo y adorarlo.
Es así que hoy avanzamos en está segunda parte de la revelación especial, en dónde Dios se ha dado a conocer por medio de su palabra. (Comencemos)
2. La Revelación Especial:
(Dios se da a conocer por medio de Su Palabra)
...⁷ La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19:7 (RV60)
Después de contemplar los cielos, el salmista nos recuerda que nuestra atención debe ser también centrada, en la Escritura. “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (v.7). Aquí pasamos de la gloria visible a la gracia revelada.
1. De la existencia al carácter
Podemos entender que, la creación declara que Dios existe, pero la Palabra revela quién es Él. Está revelación especial nos muestra y a la vez enseña su santidad, justicia, misericordia, y sobretodo su plan de redención.
Es así, en segunda epístola a Timoteo 3:16-17 leemos que toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, corregir e instruir en justicia. (Perfecta)
La Palabra de Dios no solo comunica mensajes, sino que también moldea el carácter de quienes la reciben.
• Ella actúa como guía para enseñar principios, que fortalecen la fe.
• Corrige actitudes, que desvían del propósito de Dios.
• Instruye, en el camino de la justicia. Su poder transforma la mente y el corazón, ofreciendo dirección clara en medio de la confusión y luz en la oscuridad.
Al ser escuchada y aplicada, la Palabra de Dios se convierte en un instrumento que forma vidas íntegras, capaces de reflejar amor, verdad y rectitud. No es únicamente un conjunto de enseñanzas, sino una fuerza viva que capacita para enfrentar desafíos, tomar decisiones sabias y vivir conforme a la voluntad de Dios. Así, su propósito es completo, educar, corregir y guiar hacia una vida justa, donde cada acción y pensamiento se alineen con la verdad eterna que ella revela.
“La Palabra no solo informa, pues ella transforma. No solo ilumina nuestra mente, penetra profundamente hasta convertir el alma". (Adonis Barboza V)
2. La suficiencia que restaura
Es un tema de mucha profundidad en el carácter espiritual, nos podemos referir de que en Dios y la gracia de Cristo. Van Centrados en una plenitud suficiente que no solo respalda nuestra fé cuando creemos, sino que también restaura lo que estaba dañado, perdido o quebrado antes de venir a Él. Analizamos que:
• La Suficiencia: Es algo completo que no necesita añadirle, Pero está revelación especial nos describe. En el contexto bíblico, la gracia de Dios es suficiente, ésto lo encontramos en (2 Corintios 12:9: cuando él señor Jesús le declaró al apóstol Pablo “Bástate mi gracia”). Entonces comprendemos que Dios se ha dado a conocer, por medio de la suficiencia de su palabra.
• Que restaura: no se limita a sostener o mantener, sino que devuelve al estado original, incluso lo mejora. Es una suficiencia activa, que sana, renueva y transforma como prioridad al que creé.
• Para el creyente, significa que no necesita buscar fuera de Dios lo que ya está provisto en Él.
• La restauración ésto significa que las heridas, pérdidas o debilidades encuentran reparación en esa suficiencia.
• Es un recordatorio de que la gracia no solo basta, sino que también reconstruye la vida en abundancia.
En otras palabras, “la suficiencia que restaura” es la certeza de que la plenitud de Dios no solo alcanza, sino que renueva y devuelve esperanza.
Mientras la creación con su proclamación produce admiración, la Escritura proporciona restauración. El pecado a muchos ha oscurecido su entendimiento, pero necesitamos más que contemplación, necesitamos dirección.
La revelación especial nos muestra el camino hacia la reconciliación por medio de Jesucristo, la máxima revelación de Dios quien ha hablado (Hebreos 1:1–2).
Podemos confiar en que:
• Cristo es la Palabra encarnada. Juan 1:1-2 (NTV)
• La Biblia es la Palabra inspirada de Dios. 2 Timoteo 3:16-17 (RV60)
Pero ambas nos conducen a la vida eterna.
3. Un fundamento firme en un mundo cambiante
La expresión “un fundamento firme en un mundo cambiante" apunta a la seguridad y estabilidad que se encuentra solo en Dios, frente a la inestabilidad de la vida y la sociedad.
Las circunstancias cambian constantemente, las ideologías evolucionan, las economías fluctúan, las relaciones se debilitan y pueden desaparecer de un momento a otro.
Sin embargo, Dios y su palabra permanece inmutable, fiel y eterno. Tener un fundamento firme en Él, significa edificar la vida sobre una verdad que no cambia, ni depende de las circunstancias. Quien confía en la Palabra de Dios encuentra estabilidad en medio de las pruebas, dirección en la incertidumbre y esperanza cuando todo parece desmoronarse.
Mientras el mundo ofrece soluciones pasajeras, Dios ofrece una base sólida que sostiene el corazón, fortalece la fe y permite permanecer firme ante cualquier adversidad. Solo una vida cimentada en Cristo puede resistir las tormentas hasta el final.
En un sentido espiritual y doctrinal
• Fundamento firme: es la base sólida sobre la cual se construye la vida. Bíblicamente, Cristo es llamado la roca (Mateo 7:24-25; 1 Corintios 3:11). Un fundamento firme significa algo que no se mueve ni se derrumba, aunque todo alrededor cambie.
• Mundo cambiante: refleja la realidad de que las circunstancias, culturas, valores y situaciones humanas están en constante transformación. Nada en este mundo es totalmente estable sino inestable. Pero a diferencia de la palabra de Dios, que permanece para siempre (Isaías 40:8; 1 Pedro 1:25).
• El mundo ofrece certezas temporales que se desmoronan con el tiempo.
• Dios ofrece un fundamento eterno que permanece, sin importar las crisis, conflicto ó inestabilidad.
Para el creyente, significa que su fe no depende de las circunstancias externas, sino de una verdad inmutable. Proporcionada por la revelación especial de Dios, al darse a conocer por medio de su palabra. Es un llamado a construir la vida sobre principios eternos, no sobre lo pasajero.
Vivimos en una cultura que redefine la verdad constantemente, Lo que hoy es aceptado mañana es cuestionado. Pero la Palabra de Dios en medio de todo, permanece. (1 Pedro 1:25)
• La revelación especial es: Autoritativa, Suficiente, Transformadora, Confiable.
Cuando edificamos nuestra vida sobre la Escritura, encontramos estabilidad espiritual.
4. Aprender: Entender el equilibrio
La revelación general y la especial no son rivales, porque armoniza el mismo cimiento que proviene del creador como fuente y la base de transformación.
• Se puede entender que, por medio de la creación, podemos contemplar la obra de Dios y rendir nuestro corazón a su voluntad.
• Pero la escritura lo transforma.
• La primera despierta conciencia, de que la creación anuncia la existencia del creador quien es digno de adorar.
• La segunda produce conversión, arrepentimiento, restauración, pureza del corazón sobretodo salvación.
Si solo observamos como prioridad la creación, podemos reconocer a un Creador, pero no conocer Su gracia grabada en su palabra. Si ignoramos la creación, perdemos lo extraordinario que sostiene nuestra adoración.
Porque Dios ha hablado en dos niveles:
• A todos, por medio de lo creado.
• A Su pueblo, por medio de Su Palabra.
Cómo ya explicamos anteriormente, Dios ha querido darse a conocer de manera clara y suficiente. Primero, habla a toda la humanidad por medio de la creación. El orden del universo, la belleza de la naturaleza y la complejidad de la vida revelan su poder, sabiduría y grandeza. Nadie puede contemplar la creación sin percibir las huellas de un Creador.
Sin embargo, Dios fue mucho más allá. A su pueblo le ha hablado por medio de su Palabra, donde revela su carácter, su voluntad y el camino de la salvación en Jesucristo. La creación nos muestra que Dios existe, pero la Escritura nos enseña quién es y cómo relacionarnos con Él. Por eso, no basta con admirar la obra de Dios, debemos escuchar su voz en la Biblia, obedecer sus enseñanzas y permitir que su verdad transforme nuestra vida diariamente.
Meditar en ésto:
• ¿Cómo estamos respondiendo a ambas revelaciones?
• ¿Que he expresado en agradecimiento por la revelación general o especial?
• ¿Estoy atento al mensaje que la creación proclama cada día?
• ¿Estoy dedicando tiempo constante a la Palabra escrita?
• ¿Estoy viviendo centrado en la gloria de Dios o en mis propios deseos?
Nota: La meditación bíblica, no es repetir palabras sin reflexión. Es permitir, que la verdad moldee nuestra mente y afecte nuestras decisiones.
Dios no se ha quedado en silencio, los cielos proclaman su gloria. La Escritura proclama su gracia.
• Ignorar la revelación general, es vivir distraído.
• Ignorar la revelación especial, es vivir desorientado.
• Pero abrazar ambas es vivir centrado y en armonía.
Hoy Él espíritu nos invita, a levantar la mirada y abrir el corazón. A contemplar, su poder y a someternos a su Palabra. Porque el Dios que sostiene el universo, es el mismo que habla a nuestra alma.
Y cuando respondemos a Su revelación con fe y obediencia, encontramos el verdadero equilibrio. Una vida centrada en su gloria y en armonía con su voluntad.
Que nuestro corazón no solo admire el firmamento, sino que también atesore la Escritura. Porque allí, en la unión de ambas revelaciones, descubrimos al Dios vivo que nos llama a conocerle, amarle y obedecerle.
5. De la creación a la Escritura: una revelación más profunda
Volvemos a leer nuestro versículo inicial:
...⁷ La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmos 19:7 (RV60)
Podemos observar, un cambio notable. El salmista, pasa de hablar de los cielos a hablar de “la ley del señor”. Es como si dijera: la creación revela la gloria, pero la escritura revela el corazón de Dios. Esto se puede profundizar, porque:
• La creación nos dice, que Dios existe.
• La Palabra nos dice, quién es Él.
• La creación, muestra su poder.
• La Escritura, muestra Su voluntad redentora.
Aquí encontramos seis descripciones de la Palabra (que en los versículos 7-9 se amplían) como son: ley, testimonio, mandamientos, precepto, temor y juicios. En este texto nos enfocamos en dos:
1. “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”
La palabra “perfecta” indica integridad, totalidad, plenitud. La Palabra de Dios, no necesita añadidos humanos para cumplir su propósito. No requiere actualización de culturas, para que a través del tiempo pueda seguir siendo relevante.
La expresión “la ley" se refiere a la revelación que Dios ha dado para mostrar su voluntad, su carácter y el camino que conduce a una vida recta. No representa un conjunto de normas destinadas únicamente a imponer obligaciones, sino una guía perfecta nacida del amor y la sabiduría de Dios para conducir al ser humano a una relación correcta con Él.
A través de su ley, Dios revela lo que es bueno, justo y santo, corrige el pecado, forma el carácter y orienta cada decisión del creyente. Por ello, quien ama la ley de Jehová no la ve como una carga, sino como un tesoro que ilumina el entendimiento, protege del error y conduce a una vida de obediencia, paz y comunión con el Señor.
• Es por ésa razón que la escritura es suficiente, porque procede del único Dios perfecto declarado en. 2 Timoteo 3:16–17 leemos:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios… a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra".
La Palabra de Dios convierte el alma, no solo informa, transforma. No solo educa, regenera. No es un libro meramente moral, sino un instrumento inspirado para la renovación interior.
El término “convierte” puede entenderse como restaurar, devolver, revivir. Cuando el alma está fatigada, confundida o extraviada, la Palabra de Dios la trae de vuelta.
• Cuando tu corazón esté desanimado, busca la Escritura.
• Cuando tu mente esté confundida, vuelve a la Escritura.
• Cuando tu voluntad esté debilitada, céntrate en la Escritura.
La restauración espiritual no comienza con técnicas motivacionales, sino con la verdad revelada de Dios, que solo procede de las escrituras.
2. “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”
La palabra “testimonio” habla de declaración oficial, de una verdad establecida. Dios ha dado testimonio de Sí mismo, y ese testimonio es fiel, digno de confianza.
Vivimos en una era de información excesiva y sabiduría escasa, pero la verdadera sabiduría no es acumulación de datos, es vivir conforme al diseño de Dios.
El “sencillo” en el hebreo no es alguien ignorante, sino alguien abierto, moldeable, sin dirección definida. La Palabra lo hace sabio, le da discernimiento, criterio, (capacidad de juicio lo que permite a una persona tomar decisiones) sobretodo estabilidad.
En hebreo, la palabra “sencillo” se traduce principalmente como פָּשׁוּט (phashut), que significa “simple, claro, sin complicación”. También puede relacionarse con la humildad o modestia.
Puede describir algo directo, se usa en contextos donde “sencillo” significa “no difícil”, ( לא קשה ) “le ksha" ( nokeshe)
También en el griego, “sencillo” se expresa principalmente con los términos: (ἁπλοῦς) (haplous) y ἀκέραιος (akeraios), que significan “simple, sin mezcla, íntegro, sin doblez”. En la Biblia, estas palabras transmiten la idea de pureza, sinceridad y rectitud de corazón. De acuerdo a (Filipenses 2:15):
...¹⁵ para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa Filipenses 2:15 (RV60)
• “sencillos hijos de Dios”, describe la integridad moral y espiritual del creyente. Todo hijo de Dios camina en obediencia, en busca de una vida agradable, justa, sobre todo pura. Analizamos que:
• Pureza interior: es vivir sin doblez, con un corazón íntegro.
• Sinceridad: hablar con verdad y actuar sin engaño, ni segundas intenciones.
• Humildad: es la disposición abierta y confiada, hacia Dios.
• Generosidad: en algunos textos, “sencillez” se asocia con dar, sin interés ni egoísmo.
• Es así que, la palabra de Dios transforma el corazón del que cree, produciendo en el hijo de Dios, frutos digno de arrepentimiento (Mateo 3:8). Estás cuatro bases que describe la integridad moral y espiritual como la pureza interior, sinceridad, humildad y generosidad. Conducen, al verdadero temor a Dios y al principio de la sabiduría. Para entender y comprender como “Dios se da a conocer por medio de Su Palabra"
• En Libro de (Proverbios 9:10) leemos:
...¹⁰ El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Proverbios 9:10 (RV60)
“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría", está sabiduría bíblica nace de una relación correcta con Dios. Cuando el “sencillo” (es decir, el humilde y dispuesto a aprender) encuentra en el temor de Dios, la verdadera sabiduría e inteligencia revelada, afirmada, al reconocer la revelación especial que contiene la escritura.
• Temor de Jehová: no miedo, sino reverencia, respeto sobretodo obediencia.
• Sabiduría: capacidad de vivir rectamente, de acuerdo a la voluntad de Dios.
• Inteligencia: discernimiento espiritual, comprensión profunda de la verdad de Dios.
• El sencillo: es laquel que no presume de conocimiento propio, sino que se abre a la enseñanza de la revelación especial en las escrituras.
Al vivir en reverencia en todo momento con Dios, descubre que en Él “está la fuente de sabiduría y entendimiento.”
• “La humildad del corazón bajo el temor de Dios conduce al hallazgo de la verdadera permanencia, de estar conectado con él señor y su palabra.” (Juan 15:7)
• “El temor de Dios guía al sencillo hacia la plenitud de la sabiduría y el conocimiento.”
Esto permite enseñar que la sencillez y humildad son la puerta de entrada al conocimiento de Dios, y que la sabiduría no se alcanza por orgullo intelectual, sino por dependencia y guía reverente del espíritu Santo.
5.1 Dios ha hablado por medio de la revelación especial de Su Palabra
...⁸ Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. Salmos 19:8 (RV60)
Dios no ha permaneció en silencio, ni dejó a la humanidad a merced de sus propias opiniones. Aunque su creación revela su poder y grandeza, fue por medio de la revelación especial de su Palabra que dio a conocer con claridad su voluntad, su carácter y su plan de salvación.
Las escrituras son la voz escrita de Dios para el ser humano, un mensaje perfecto, suficiente e infalible que conduce a la verdad. En ellas encontramos dirección para cada decisión, consuelo para cada aflicción y sabiduría para cada desafío. Quien recibe la Palabra de Dios con un corazón dispuesto descubre que no es un simple libro, sino el medio por el cual el señor continúa hablando, corrigiendo, transformando y guiando a su pueblo hacia una vida que le honra.
El salmista declara:
1.“Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón..."
En esta afirmación de este versículo, es la tercera y cuarta descripción que revela dos grandes beneficios de la revelación especial de Dios.
• En primer lugar, los mandamientos del Señor son rectos porque proceden de un Dios absolutamente santo y justo.
No fueron dados para limitar la libertad del ser humano, sino para conducirlo por el camino que produce verdadera vida, paz y gozo. Cuando una persona vive conforme a la voluntad de Dios, experimenta una alegría profunda que no depende de las circunstancias, sino de la certeza de caminar en comunión con su creador.
La expresión son “rectos” porque conducen al ser humano por la senda de la verdad, la justicia y la obediencia, apartándolo del pecado y de sus consecuencias.
• También estos mandamientos “alegran el corazón” porque quien los obedece experimenta la paz de una conciencia limpia, la seguridad de caminar conforme a la voluntad de Dios y el gozo de vivir bajo Su favor. La alegría que produce la Palabra no depende de las circunstancias externas, sino de la certeza de que Dios guía cada paso con sabiduría y amor.
Mientras el pecado deja culpa, vacío e inquietud, la obediencia a los mandamientos del Señor trae satisfacción espiritual, esperanza y una comunión más profunda con Él. Así, la verdadera alegría nace cuando el corazón encuentra en la voluntad de Dios el propósito para el cual fue creado.
• En segundo lugar, el salmista afirma que:
2.“El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos".
La Palabra de Dios ilumina el entendimiento, disipa la oscuridad espiritual y permite discernir entre el bien y el mal, entre la verdad y el engaño. Aún en medio de la confusión moral, filosofías cambiantes y valores relativos, las escrituras permanecen como una luz firme que revela el camino correcto. Quien se alimenta de la Palabra desarrolla una perspectiva, aprende a tomar decisiones sabias y reconoce la voluntad de Dios en cada área de su vida.
• Es así que, la revelación especial de Dios no solo informa la mente, sino que transforma el corazón. Sus mandamientos producen obediencia, su verdad fortalece la fe, su sabiduría renueva el entendimiento y su luz conduce a una vida de integridad y santidad.
• Cada creyente está llamado a escuchar con atención la voz de Dios en las escrituras, creyendo que en ellas encuentra la guía perfecta para vivir conforme al propósito eterno del Señor. Allí donde la Palabra gobierna el corazón, nace el gozo verdadero, la esperanza permanece firme y la vida refleja la gloria de Aquel que habló y sigue hablando por medio de su Palabra.
5.2 La revelación especial nos enseña a vivir en temor y rectitud
...⁹ El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Salmos 19:9 (RV60)
Cuando hablamos sobre el temor a Dios, no estamos describiendo un miedo paralizante, sino un profundo respeto y reverencia hacia Él. Esta actitud limpia nuestro corazón y nos conduce a una relación centrada y en armonía. Los juicios de Jehová son verdaderos y justos; ellos establecen un estándar de justicia que trasciende el tiempo y la cultura. Al abrazar este temor reverente, nos alineamos con la verdad eterna y justa de Dios, fortaleciendo nuestro compromiso de vivir de acuerdo con su propósito.
Este temor, nace de la revelación especial de la Palabra no es un miedo que esclaviza, sino una profunda reverencia, amor y respeto. Cuando las Escrituras revelan la santidad, la justicia y la misericordia del Señor, producen en el corazón una actitud de obediencia sincera y adoración genuina. Por eso el salmista declara:
1. “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre"
Este temor es “limpio” porque purifica las motivaciones del corazón, aparta del pecado y conduce a una vida santa. No está contaminado por el engaño, la superstición o el temor al hombre, sino que brota del conocimiento verdadero de Dios revelado en Su Palabra. Además, permanece para siempre porque está fundamentado en el carácter inmutable de Dios, cuya verdad nunca cambia y cuya autoridad permanece por todas las generaciones. Asimismo, la revelación especial nos enseña que:
2. “los juicios de Jehová son verdad, todos justos”
Cada decisión, decreto y veredicto de Dios refleja Su perfecta justicia y absoluta rectitud. Mientras el juicio humano puede equivocarse o dejarse influenciar por intereses personales, los juicios de Dios son imparciales, santos e infalibles. Su Palabra establece el estándar perfecto para discernir entre el bien y el mal, corrige el pecado, defiende la verdad y muestra el camino de la vida.
Quien recibe con humildad los juicios del Señor descubre que no fueron dados para condenar al que se arrepiente, sino para conducirlo al arrepentimiento, restaurar su comunión con Dios y formar un carácter conforme a Cristo. Por ello, la revelación especial de las Escrituras no solo informa la mente, sino que transforma el corazón, produce un temor reverente que permanece y afirma la confianza de que todo lo que Dios declara y juzga es completamente verdadero, justo y digno de obediencia.
6• La revelación especial, produce anhelo y búsqueda insaciable
....¹⁰ Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Salmos 19:10 (RV60)
La revelación especial de Dios, manifestada en las sagradas escrituras, no solo comunica verdad que procede de Él, sino que despierta en el creyente un profundo anhelo por conocer más y más. Cuanto más una persona se expone a la Palabra, más comprende y entiende la grandeza, la santidad y el amor del Señor, y ese conocimiento produce un deseo creciente e insaciable de permanecer en Su presencia. Por ello el salmista afirma:
1. “Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; ...
Esta declaración revela, que la Palabra de Dios posee un valor infinitamente superior a cualquier riqueza material. El oro ha sido símbolo de riqueza, poder y seguridad a lo largo de la historia, sin embargo, el salmista afirma que los mandamientos del Señor son aún más preciosos. Porque el oro solo puede satisfacer necesidades temporales, mientras que la Palabra de Dios transforma el corazón, conduce a la salvación, concede sabiduría y produce vida eterna.
Así como una persona anhela encontrar un gran tesoro, el creyente debe desear las escrituras con un anhelo aún mayor, reconociendo que en ellas se encuentra la verdad que guía, fortalece la fe, corrige el camino y revela la voluntad de Dios. Quien valora la Palabra por encima de cualquier riqueza terrenal, descubre un tesoro que jamás pierde su valor y cuyos beneficios permanecen para siempre.
2. ...Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
El salmista compara también la Palabra con la miel que destila del panal, el alimento más dulce conocido en su tiempo. Esta imagen expresa que quien experimenta la revelación especial, descubre un deleite espiritual que ninguna satisfacción terrenal puede igualar.
La Palabra de Dios fortalece la fe, llena el corazón de esperanza, renueva las fuerzas y produce un gozo que permanece aun en medio de las pruebas. Por eso, el creyente no se conforma con un conocimiento superficial de Dios, sino que desarrolla una búsqueda constante y apasionada de su voz, comprendiendo que cada página de las escrituras revela más de su carácter, su voluntad y su propósito eterno.
• Nota: Cuando la revelación especial ocupa el primer lugar en la vida, cambia la escala de valores del creyente. Las riquezas, los placeres y los logros de este mundo dejan de ser el centro de sus afectos, porque ha encontrado un tesoro incomparable en la Palabra de Dios. Este anhelo profundo impulsa a leerla, meditarla, obedecerla y vivirla cada día, entendiendo que en ella se encuentra la verdadera sabiduría, la dirección segura y la satisfacción que el corazón humano siempre ha buscado.
Así, la revelación especial transforma el deseo del creyente, ya no vive buscando únicamente los bienes pasajeros y cotidianos, sino que anhela, por encima de todo, conocer más a Dios y disfrutar de la dulzura inagotable de su Palabra.
7. El fruto de la revelación especial: Amonestación y Recompensa
...¹¹ Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón. Salmos 19:11 (RV60)
Este versículo revela dos grandes propósitos de la Palabra de Dios: amonestar y recompensar.
• La amonestación de Dios: no tiene como fin condenar al creyente, sino advertirlo con amor para apartarlo del pecado y de las consecuencias destructivas de una vida lejos de Él. Como un padre que corrige a su hijo para protegerlo, (1 Tesalonisenses 2:11)
El Señor utiliza su Palabra para revelar aquello que amenaza nuestra comunión con Él, corregir nuestros pasos y conducirnos por el camino de la justicia. Cada mandato, consejo y exhortación es una muestra de su gracia, pues Dios siempre advierte antes de que el ser humano caiga en el error.
• La recompensa de Dios: Pero la obediencia no solo evita el peligro, también abre la puerta a un gran galardón. La mayor recompensa de guardar la Palabra no consiste únicamente en bendiciones materiales, sino en disfrutar de una conciencia limpia, una paz que permanece en medio de las pruebas, la sabiduría para tomar decisiones correctas, un carácter transformado y una comunión cada vez más profunda con Dios.
La obediencia produce seguridad espiritual, fortalece la fe, da estabilidad en tiempos difíciles y permite experimentar la fidelidad del Señor en cada etapa de la vida.
• Por eso, obedecer los mandamientos de Dios no debe verse como una obligación pesada, sino como una respuesta de amor hacia Aquel que conoce lo que es mejor para nosotros. Cada principio bíblico guardado en el corazón protege la vida, fortalece el alma y prepara al creyente para recibir las bendiciones que Dios ha prometido a quienes caminan en sus caminos y le aman.
Quien escucha la voz del Señor y persevera en obedecer descubre que ninguna recompensa terrenal puede compararse con el privilegio de vivir bajo su favor, experimentar su presencia constante y disfrutar de la esperanza segura de la vida eterna.
8. Entender Nuestros Errores
...¹² ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Salmos 19:12 (RV60)
Estas palabras del salmista expresan una profunda verdad espiritual, el ser humano no siempre es consciente de su verdadera condición delante de Dios. El pecado tiene la capacidad de endurecer la conciencia, justificar las malas acciones y ocultar actitudes que ofenden al Señor sin que lleguemos a percibirlas.
• Por eso, David reconoce con humildad que, por sí mismo, no puede identificar todos sus errores y clama para que Dios revele aquello que permanece escondido en su corazón.
Este reconocimiento no es una señal de debilidad, sino de sabiduría espiritual, porque solo quien admite su necesidad puede experimentar una verdadera transformación.
Los pecados ocultos no son únicamente aquellos que otros no ven, sino también las motivaciones, pensamientos, actitudes, palabras y decisiones que permanecen ocultos incluso para nosotros mismos. El orgullo, la autosuficiencia, la falta de perdón, la envidia o la indiferencia hacia Dios pueden crecer silenciosamente hasta afectar nuestra comunión con Él.
Sin la luz de la Palabra y la obra del Espíritu Santo, es fácil creer que todo está bien cuando, en realidad, existen áreas que necesitan arrepentimiento y restauración.
• Por esta razón, el creyente debe acercarse continuamente a Dios con un corazón humilde y dispuesto a ser examinado. La Palabra de Dios actúa como un espejo que revela nuestra verdadera condición, mientras que el Espíritu Santo convence de pecado, produce arrepentimiento y guía hacia una vida de santidad.
Cuando permitimos que Dios ilumine las áreas ocultas de nuestro corazón, no lo hace para condenarnos, sino para limpiarnos, restaurarnos y conformarnos cada vez más a la imagen de Cristo. Quien vive bajo ese examen constante experimenta la libertad que solo la gracia de Dios puede ofrecer, creciendo en integridad, obediencia y una comunión más profunda con el Señor.
9. Preservación de la Soberbia
...¹³Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Salmos 19:13 (RV60)
En este versículo, David reconoce que la mayor amenaza para la vida espiritual no siempre proviene de enemigos externos, sino del orgullo que puede surgir en el corazón. La soberbia lleva al ser humano a confiar en su propia sabiduría, fuerza y capacidad, desplazando a Dios del lugar que solo Él debe ocupar.
Por esa razón, el salmista no pide únicamente ser perdonado, sino también ser preservado de la soberbia, entendiendo que el orgullo puede crecer silenciosamente hasta dominar la voluntad y conducir a una abierta rebelión contra Dios y su palabra.
• “Cuando el orgullo "se enseñorea" de una persona, sus decisiones dejan de ser guiadas por la voluntad del Señor y pasan a estar gobernadas por el ego y la autosuficiencia".
1. ¿Que significa preservación de la soberbia en una persona?
La expresión "preservación de la soberbia" aplicada a una persona significa ser guardada, protegida y librada del dominio del orgullo. En sentido de David no está pidiendo que Dios preserve la soberbia, sino que lo preserve de la soberbia a él. Es una oración para que el orgullo no llegue a controlar su corazón, ni sus decisiones.
• La soberbia es una actitud que lleva a la persona a confiar más en sí misma que en Dios, a rechazar la corrección, a buscar su propia gloria y a menospreciar a los demás.
Por eso David dice: "que no se enseñoreen de mí", reconociendo que el orgullo puede convertirse en un amo que gobierna la vida y conduce a la rebelión contra Dios.
• preservación viene del latín “praeservatio", derivada del verbo (praeservare).
prae = antes, por adelantado.
servare = guardar, proteger, conservar, para mantener.
En otras palabras, la preservación de la soberbia significa que Dios, por medio de su gracia, su Palabra y la obra del Espíritu Santo, mantiene al creyente con un corazón humilde, dependiente y obediente.
Es permitir que Dios examine continuamente el corazón para que el orgullo no eche raíces, sino que prevalezcan la humildad, la integridad y la sumisión a su voluntad. Solo un corazón preservado del orgullo puede permanecer sensible a la voz de Dios, caminar en una comunión firme y en armonía con Él.
2• "Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión".
Con estas palabras, David expresa que la integridad es el resultado de un corazón completamente rendido a Dios. Ser íntegro significa vivir con rectitud, sinceridad y coherencia entre lo que se cree, se dice y se hace. Al mismo tiempo, estar limpio de gran rebelión significa ser guardado de un pecado deliberado y persistente que rompe la comunión.
David comprende que, si el orgullo domina el corazón, puede conducir a una abierta desobediencia, por eso ruega que Dios lo preserve. Su anhelo no es solo evitar el pecado, sino vivir una vida de pureza, obediencia y dependencia del Señor, reflejando un carácter que le honra en todo momento.
• La revelación especial de la palabra de Dios, enseña acerca de la soberbia y su consecuencia.
Varios personajes de la Biblia actuaron con soberbia, menospreciando la autoridad de Dios y sufriendo las consecuencias de su orgullo. Estos son algunos de los ejemplos más destacados:
1. Satanás (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:12-17)
Quiso exaltarse por encima de Dios y ocupar su lugar. Su orgullo provocó su caída y expulsión.
2. Faraón de Egipto (Éxodo 5–14)
Endureció su corazón y desafió repetidamente la autoridad de Dios, negándose a dejar salir al pueblo de Israel.
3. El rey Saúl (1 Samuel 13:8-14; 15:22-23)
Desobedeció las instrucciones de Dios y justificó sus acciones, rechazando la autoridad del señor.
4. El rey Uzías (2 Crónicas 26:16-21)
Cuando se hizo fuerte, su corazón se enalteció. Intentó ofrecer incienso en el templo, una función reservada para los sacerdotes, y Dios lo hirió con lepra.
5. El rey Nabucodonosor (Daniel 4:28-37)
Se atribuyó toda la gloria de su reino. Dios lo humilló hasta que reconoció que el Altísimo gobierna sobre los reinos de la tierra.
6. Amán (Ester 3–7)
Su orgullo y deseo de ser honrado, lo llevaron a planear la destrucción del pueblo judío. Terminó muriendo en la horca, que había preparado para Mardoqueo.
7. Herodes Agripa I (Hechos 12:21-23)
Aceptó la adoración del pueblo como si fuera un dios y no dio la gloria a Dios, fue juzgado inmediatamente.
• Nota:
Todos estos ejemplos anteriores muestran que la soberbia lleva a la rebelión contra Dios, mientras que la humildad conduce a su favor. La Escritura lo resume claramente:
...¹⁸ Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu....¹⁹ Mejor es humillar el espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios. Proverbios 16:18-19 (RV60)
David comprendía exactamente esta verdad cuando oró, “Preserva también a tu siervo de las soberbias...". El sabía que el orgullo no era un pecado menor, sino el inicio de una rebelión que podía apartarlo de la armonía y comunión con Dios. Por eso pidió ser guardado para vivir con integridad, humildad y obediencia.
Esto nos enseña que la integridad no nace del esfuerzo humano, sino de una vida sometida al gobierno de Dios. La verdadera humildad consiste en reconocer cada día que necesitamos de la gracia del Señor para vivir en obediencia.
Cuando permitimos que Dios quebrante nuestro orgullo y forme en nosotros el carácter de Cristo, experimentamos una comunión más profunda con Él, servimos con un corazón sincero y caminamos en pureza, lejos de toda actitud que pueda apartarnos de su voluntad.
“La humildad no disminuye al creyente, por el contrario, lo coloca en la posición donde Dios puede levantarlo, fortalecerlo y usarlo para la gloria de su nombre".
10. Palabras Aceptables y agradables
...¹⁴ Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmos 19:14 (RV60)
Este versículo, constituye la culminación de la oración de David y resume el anhelo de un corazón completamente rendido a Dios. Después de reconocer la perfección de la Palabra, admitir su incapacidad para discernir todos sus errores, pedir limpieza de los pecados ocultos y suplicar ser preservado de la soberbia. David termina entendiendo que la verdadera transformación no consiste únicamente en evitar el pecado, sino en vivir de tal manera que todo lo que sale de su boca y todo lo que permanece en su corazón sea agradable al Señor.
El comprende que Dios no solo observa las acciones visibles, sino también las intenciones, pensamientos, motivaciones y deseos más profundos del ser humano. Las palabras son el reflejo del corazón, y la meditación del corazón revela la verdadera condición espiritual de una persona.
Por eso, el salmista no pide únicamente hablar correctamente, sino que solicita que su mundo interior sea transformado. Sabe que un corazón limpio producirá palabras llenas de gracia, verdad, sabiduría y amor, mientras que un corazón contaminado inevitablemente dará lugar a palabras que hieren, dividen y deshonran a Dios.
• La expresión "sean gratos" significa que tanto sus pensamientos como sus palabras sean aceptados con agrado, como una ofrenda agradable delante del Señor. David desea que toda su vida sea un acto continuo de adoración, su meta ya no es agradarse a sí mismo ni buscar la aprobación de los hombres, sino vivir bajo la mirada de Dios. Permitiendo que cada conversación, cada decisión y cada intención reflejen el carácter del Señor.
Para finalizar, David declara: “Jehová, roca mía, y redentor mío". Al llamar a Dios "mi roca", reconoce que solo Él es el fundamento firme e inconmovible sobre el cual puede edificar una vida íntegra. En un mundo cambiante y lleno de incertidumbre, Dios permanece estable, fiel y digno de toda confianza.
Al llamarlo "mi redentor", reconoce que únicamente por la gracia de Dios puede ser restaurado, perdonado y transformado. David entiende que la santidad no es el resultado del esfuerzo humano, sino de la obra redentora del Señor en el corazón del creyente.
• Armonía entre revelación general y especial
Jamás existirá contradicción alguna entre la creación y la Escritura. Ambas proceden del mismo creador soberano. Porque están correctamente entendidas, se complementan.
Entendemos que:
• La creación despierta asombro.
• La Escritura despierta adoración, fé, vida en sus escritos.
• La creación nos lleva a preguntar, ¿Quién hizo todo esto?.
• La Escritura responde, El Dios santo y redentor revelado plenamente en Jesucristo.
Cristo, es la revelación culminante de Dios (Hebreos 1:1–3). La Palabra escrita, apunta a la Palabra encarnada.
Entonces como estamos entendiendo, describiendo, analizando ambas revelaciones.
• La revelación general: (Dios se da a conocer por medio de la creación v, 1-6).
• La Revelación Especial: (Dios se da a conocer por medio de Su Palabra v, 7-14)
¿Estamos nosotros escuchando el mensaje que Dios está proclamando?
• Podemos tener nuestros sentidos, pero la falta de amor y voluntad destruye el anhelo que conduce a la armonía y comunión con Dios.
• Podemos vivir bajo cielos que proclaman gloria y tener corazones indiferentes, a lo que nos enseña.
• Podemos poseer biblias abiertas y todas las enseñanzas, pero también mentes cerradas a lo que nos instruye.
La suficiencia de la Palabra no elimina nuestra responsabilidad de recibirla, con humildad. Antes bien, nos enseña que la debemos recibir con Mansedumbre.
(Santiago 1:21) nos recuerda:
...²¹ Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas...²² Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:21-22 (RV60)
La clave principal es, “recibirla con mansedumbre". Un corazón orgulloso discute, se acepta así mismo, no recibe la corrección, en cambio un corazón humilde se somete, aprende y sobretodo da el lugar al Espíritu Santo.
• Observemos Pasos prácticos para vivir centrados y en armonía con la Palabra de Dios
1. Lectura diaria intencional: No como rutina mecánica, sino como encuentro con Dios continuo.
2. Meditación profunda: Pregúntate, ¿Qué revela este texto o pasaje acerca de Dios? ¿Qué demanda de mí la revelación especial?
3. Oración basada en la Escritura: Responde a Dios, con sus propias promesas. De acuerdo a lo que leistes, meditates, ora para aplicarlo a tu vida.
4. Obediencia concreta: La armonía espiritual surge cuando lo que aprendemos y conocemos, se convierte en práctica.
Palabras finales
Centrados y en armonía con la revelación de la Palabra de Dios
Al llegar al final de esta segunda enseñanza, “La suficiencia, la gloria y la revelación de la Palabra de Dios Parte 2”, somos confrontados con una verdad que no podemos ignorar, la Palabra de Dios no fue dada simplemente para ser conocida, sino para ser creída, meditada, obedecida y vivida. David no contempló la revelación de Dios como una información pasajera, sino como el fundamento que debía gobernar su corazón, sus pensamientos, sus palabras y sus decisiones.
(Salmos 19:7-14) nos muestra un camino hacia el impacto progresivo, la Palabra convierte el alma, hace sabio al sencillo, alegra el corazón, alumbra los ojos, amonesta al siervo y ofrece grande galardón. Pero David también reconoce que necesita ser examinado, corregido y preservado del orgullo. Por eso termina clamando:
“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti” (v,14). Esta es la evidencia de una vida que ha aprendido a permanecer centrada en Dios, no solamente escuchar su Palabra, sino permitir que ella transforme lo más profundo de nuestro ser.
Esta es la razón, por la que hoy necesitamos volver al centro. En medio de tantas voces, opiniones, filosofías, ideologías y enseñanzas que cambian constantemente, la iglesia debe permanecer en armonía con la revelación que Dios ya nos ha dado en su Palabra.
No podemos permitir que la cultura determine nuestra verdad, que nuestras emociones definan nuestra conducta ni que nuestras circunstancias gobiernen nuestra fe. Nuestra vida debe estar alineada con las Escrituras, porque cuando la Palabra ocupa su lugar correcto, también nuestras prioridades comienzan a ocupar el suyo.
No podemos abandonar esta inspiración del Espíritu, y como David, confiemos en la Palabra de Dios cuando no entendamos el camino, meditemos en ella cuando nuestra mente esté confundida, obedezcámosla cuando nuestra voluntad quiera tomar otro rumbo diferente y permitamos que nos corrija cuando revele aquello que necesitamos cambiar. No debemos temer a la corrección de la Palabra, porque la corrección de Dios no pretende destruirnos, sino restaurarnos y llevarnos a la madurez.
Que podamos decir cada día: “Señor, examina mi corazón, revela mis errores, líbrame de la soberbia, dirige mis pensamientos, gobierna mis palabras y ayúdame a caminar conforme a tu verdad”. Esa es la actitud de un discípulo que permanece centrado y en armonía con Dios.
• La invitación final es sencilla, pero profunda, no solamente leas la Palabra deja que la Palabra te lea tu vida y examine tu ser. No solamente la escuches cuando la enseñan, más bien obedécela. No solamente tengas admiración y asombro, confía en ella. No solamente la memorices, permite que transforme tu carácter.
Porque cuando la Palabra de Dios se convierte en nuestro fundamento, la confusión encuentra dirección, el corazón encuentra estabilidad, el pecado encuentra confrontación, la mente encuentra luz y la vida encuentra el verdadero propósito.
Que como David, podamos terminar nuestra jornada continua con el mismo anhelo:
...¹⁴ Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmos 19:14 (RV60)
Y que nuestra oración como iglesia sea: “Señor, mantennos centrados en tu verdad, firmes en tu Palabra y en armonía con tu voluntad. Que nunca nos apartemos de la revelación que nos has entregado, sino que permanezcamos confiando, meditando y obedeciendo hasta que tu Palabra produzca en nosotros el carácter de Cristo.”
La Palabra de Dios es suficiente para guiarnos, poderosa para transformarnos y digna de ser obedecida. Permanezcamos, entonces, centrados en ella, porque quien permanece en la verdad de Dios puede permanecer firme aun cuando todo a su alrededor cambie.
Oración final
Padre eterno, en el nombre de nuestro señor Jesucristo, te damos gracias por tu Palabra, porque es perfecta, fiel, justa y verdadera. Gracias porque ella convierte nuestra alma, alumbra nuestros ojos, nos da entendimiento, corrige nuestros caminos y nos enseña a vivir conforme a tu voluntad.
Señor Jesús, hoy reconocemos que necesitamos tu Palabra más que nunca. Ayúdanos a permanecer centrados y en armonía con tu revelación. Que no permitamos que las voces de este mundo, nuestras emociones, nuestros razonamientos o nuestras circunstancias nos aparten de la verdad que tú has establecido y ofrecido.
Y como David, queremos confiar en tu revelación especial cuando no comprendamos el camino. Queremos meditar en ella cuando nuestro corazón esté turbado y obedecerla, aun cuando nuestra voluntad quiera hacer lo contrario. Examina nuestro corazón y muéstranos nuestros errores, líbranos de aquello que todavía permanece oculto en nosotros y sobre todo, presérvanos de la soberbia para que el orgullo jamás se enseñoree de nuestro corazón.
Purifica nuestros pensamientos, nuestras intenciones y nuestras palabras. Que lo que hablamos, lo que pensamos y lo que hacemos sea agradable delante de ti. Haznos hombres y mujeres íntegros, humildes, obedientes y sensibles a la voz de tu Espíritu Santo.
Señor, sé nuestra Roca y nuestro Redentor. Cuando todo cambie a nuestro alrededor, mantennos firmes en tu verdad. Cuando lleguen las pruebas, fortalece nuestra fe. Cuando nos equivoquemos, corrígenos. Cuando nos desviemos, tráenos nuevamente a tu camino. Y cuando recibamos bendición, guarda nuestro corazón de la soberbia y enséñanos a darte toda la gloria.
Y al igual que David, hacemos nuestra esta petición:
“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”
En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Amén.
“La paz de cristo sea con todos y abunde más y más su voluntad, para que su espíritu Santo nos guíe y enseñe en toda verdad. Para la gloria, de Dios el padre. Amén”
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