Santificación, Pureza 30 dias de comunión
Introducción a la Serie Devocional
Santificación, Pureza 30 días de Comunión
La vida cristiana no consiste solamente en haber conocido a Cristo, consiste en aprender a caminar con Él cada día. Y caminar con Dios requiere un corazón dispuesto a ser transformado, una mente sometida a su verdad y una vida que procure permanecer en comunión con Él.
Por eso, “Santificación, Pureza 30 días de comunión” no es simplemente un libro devocional para leer. Es una invitación a detenernos delante de Dios, examinar nuestro corazón y permitir que Su Palabra nos muestre aquello que necesita ser corregido, limpiado, restaurado.
La santificación no es un tema reservado para unos pocos creyentes, es parte esencial de nuestra identidad y crecimiento en Cristo. La escritura nos exhorta:
...¹⁴ Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14 (RV60)
Estas palabras nos confrontan con una verdad fundamental, no podemos separar nuestra comunión con Dios de nuestra manera de vivir.
• Queremos su presencia, pero ¿estamos dispuestos a abandonar aquello que entristece su corazón?
• Queremos escuchar su voz, pero ¿estamos dispuestos a obedecer su Palabra?
• Queremos experimentar su poder, pero ¿estamos permitiendo que Él transforme nuestro carácter?
• Queremos acercarnos a Dios, pero ¿estamos cuidando aquello que contamina nuestro corazón?
Estas preguntas no buscan señalar una exclusión, más bien buscan un despertar que nos motive a mantenernos en la identidad de Cristo.
La santificación comienza en el corazón
Dios, no está interesado únicamente en cambiar nuestras acciones externas. Él quiere moldear, nuestro carácter y transformar nuestro interior.
Jesús enseñó que del corazón proceden muchas de las cosas que contaminan al ser humano, (Marcos 7:20-23) Por eso, la verdadera pureza no puede reducirse solamente a lo que hacemos delante de los demás. La pureza también tiene que ver con lo que pensamos, deseamos, permitimos, alimentamos y escondemos.
Podemos aparentar espiritualidad delante de las personas y, al mismo tiempo, tener áreas de nuestro corazón que necesitan ser rendidas completamente a Dios.
Por eso necesitamos examinarnos:
• ¿Qué está ocupando mis pensamientos?
• ¿Qué deseos están gobernando mi corazón?
• ¿Qué estoy permitiendo entrar en mi vida?
• ¿Hay algo que necesito entregar a Dios?
• ¿Mi vida privada está en armonía con mi confesión pública de fe?
Estas preguntas pueden resultar incómodas, pero muchas veces la incomodidad de la confrontación es el comienzo de la transformación.
David comprendió esta realidad cuando oró:
...¹⁰ Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmo 51:10 (RV60)
David no pidió a Dios que cambiara sus circunstancias, el pidió que Dios comenzara como prioridad en su corazón.
Ese debe ser también nuestro clamor continuo.
Comunión: permanecer cerca de Dios
La santificación, está profundamente relacionada con la comunión. Pero no podemos esperar crecer espiritualmente si nuestra relación con Dios, se convierte en algo ocasional, la comunión requiere en ser constante.
Jesús dijo:
...⁴ Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Juan 15:4 (RV60)
Permanecer significa continuar, habitar, mantenerse conectado. La vida espiritual no se sostiene solamente con experiencias del pasado.
• Necesitamos la Palabra hoy, la oración, obediencia, mantener una comunión activa hoy.
• Una de las grandes amenazas para el crecimiento espiritual es acostumbrarnos a vivir separados en tiempos, de la presencia de Dios y solamente acudir a Él cuando enfrentamos una necesidad.
Pero Dios no desea ser únicamente nuestro auxilio en las crisis, Él quiere ser el centro permanente de nuestra vida.
Por eso estos treinta días son una oportunidad para recuperar el valor de la comunión diaria.
• Abre la Biblia no solamente para preparar un mensaje, abrela más bien para que Dios te hable.
• Ora no solamente para pedir, más bien ora, para escuchar, rendir, agradecerle y permanecer delante de Él continuamente.
El creyente no puede vivir espiritualmente dormido.
Debemos aprender a discernir qué permitimos entrar en nuestra mente, qué conversaciones alimentamos, qué contenidos consumimos, qué relaciones cultivamos y qué deseos dejamos crecer.
• No todo, lo que está disponible nos conviene.
• No todo, lo que parece normal es saludable para nuestra vida espiritual.
• No todo, lo que la cultura celebra debe convertirse en parte de nuestra conducta.
La pureza requiere de una vigilancia constante, Por eso, durante estos 30 días, pregúntate:
• ¿Lo que estoy permitiendo en mi mente me acerca o me aleja de Dios?
• ¿Lo que estoy mirando alimenta mi pureza o alimenta mis deseos carnales?
• ¿Mis conversaciones edifican o contaminan?
• ¿Mis relaciones fortalecen mi comunión con Dios?
• ¿Qué necesito sacar de mi vida para poder caminar más libremente con Cristo?
No se trata de vivir dominados por el temor, sino de aprender a vivir gobernados por la verdad de su palabra.
La santidad no es aislamiento, es pertenencia.
Cuando pronunciamos ser “santos", manifestamos en ser apartado para Dios.
La santidad no consiste en alejarnos de determinadas cosas, viviendo una vida intocable, consiste en acercarnos profundamente, deliberadamente y en armonía con Dios.
• No abandonamos el pecado solamente para quedar libres y vacíos, lo abandonamos con un propósito, para ser llenos de Cristo y estar bajo su yugo.
• No rechazamos la contaminación simplemente porque esté prohibida en las escrituras, la rechazamos porque hemos descubierto algo mucho más valioso, la comunión centrada con Dios.
El apóstol Pedro escribió por Él espíritu:
...¹⁵ sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;...¹⁶ porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 1 Pedro 1:15-16 (RV60)
Analizemos la expresión: “en toda vuestra manera de vivir".
Quiere decir, la santidad en nuestras vidas alcanza nuestra familia.
• Nuestro trabajo.
• Nuestros pensamientos.
• Nuestras palabras.
• Nuestro comportamiento.
• Nuestra administración del tiempo.
• Nuestra manera de relacionarnos.
• Nuestra vida privada y relación conyugal.
• Nuestra vida congregacional.
• Nuestra manera de utilizar aquello que Dios ha puesto en nuestras manos.
La santificación no es una sección de nuestra vida cristiana en imponer el yo, más bien es una manera de vivir bajo la guía del espíritu santo.
• Escucha atentamente, Él espíritu nos ha invitado a perseverar en treinta días para acercarnos más a Dios
Este libro ha sido preparado como un recorrido de treinta días.
Cada jornada será una oportunidad para detenerte, leer las Escrituras, meditar, examinar tu corazón y responder delante de Dios.
• No leas apresuradamente solamente para terminar, lee y medita para ser transformado.
• No busques únicamente información en su contenido, busca formación espiritual que te permite aprender y ser edificado.
No te limites a preguntarte:
• ¿Qué significa este texto?
Pregunta también:
• ¿Qué quiere Dios transformar en mí mediante este texto?
Y después pregunta:
• ¿Qué debo hacer con lo que Dios me está mostrando?
Porque la madurez espiritual no consiste solamente en conocer más versículos, sino en obedecer aquello que Dios nos ha revelado.
Santiago nos recuerda que debemos ser hacedores de la Palabra y no solamente oidores (Santiago 1:22).
Por eso, al comenzar cada día, toma unos minutos para estar a solas con Dios.
• Busca un lugar a solas (en lo secreto)
• Olvida y abandona las distracciones.
• Abre las escrituras, y lee lentamente.
• Ora sobre lo que has leído, medita y aplícalo a tu vida.
Un llamado a mantener una comunión centrada y en armonía con Dios
Querido lector, no permitas que estos treinta días sean solamente una experiencia de lectura.
Haz de ellos una oportunidad para volver al corazón de las escrituras.
• Si has descuidado la oración, continua vuelve a orar.
• Si has perdido el hambre por la Palabra, vuelve a las Escrituras.
• Si has permitido contaminación en tu corazón, arrepiéntete y busca limpieza.
• Si alguna relación está afectando tu comunión con Dios, pídele sabiduría.
• Si existe algún pecado oculto, no lo protejas, entrégaselo al Señor.
• Si has caído, levántate.
• Si te has alejado, regresa.
• Si estás cansado, ven al señor Jesucristo.
• Si estás firme, continúa creciendo.
Y recuerda: la santificación es un proceso de toda la vida. Dios está formando en nosotros el carácter de Cristo, y debemos responder continuamente con fe, obediencia y rendición.
No tengas miedo de permitir que Dios examine tu corazón.
El mismo Dios que revela nuestras áreas débiles es el Dios que nos concede gracia para transformarlas.
Porque cuando el corazón deja de justificarse y comienza a rendirse, allí Dios comienza a trabajar profundamente en la santificación y pureza.
Una exhortación pastoral a caminar en santificación y pureza
Querido hermano, querida hermana en Cristo.
Como pastor y fundador del Ministerio Roca Fuente de Abundancia (RFA), quiero invitarte a recibir estos treinta días no solamente como una lectura devocional como lo expresé antes, sino como un llamado personal a acercarte más a Dios.
Vivimos en tiempos donde muchas interferencias intentan definir qué es correcto, qué es aceptable y cómo debemos vivir. Pero nuestra identidad, nuestros valores y nuestra conducta no pueden ser determinados por lo que nos rodea, las emociones o las opiniones de los demás. Nuestra vida debe permanecer centrada en Cristo y en armonía con la Palabra de Dios.
La santificación no es una opción para unos cuantos creyentes que desean alcanzar una espiritualidad más profunda. Es el llamado de todo aquel que ha sido alcanzado por la gracia de Dios.
La Escritura declara:
...Sed santos, porque yo soy santo. 1 Pedro 1:16 (RV60)
Este llamado no pretende alejarnos de Dios, sino acercarnos a Él. No busca colocarnos bajo una carga religiosa, sino enseñarnos a vivir desde nuestra identidad en Cristo.
Por eso te pregunto:
• ¿Qué lugar ocupa Dios realmente en tu vida?
No solamente en tus palabras, sino en tus decisiones y acciones.
• No solamente en la congregación de iglesia, sino también en tu hogar.
• No solamente cuando estés delante de otros, sino cuando nadie te está mirando.
• ¿Tu vida privada está en armonía con tu confesión pública de fe?
Esta es una pregunta que todos debemos hacernos, frecuentemente. Porque podemos aprender a hablar, cantar, congregarnos, como todos los creyentes, pero la perspectiva de Dios mira mucho más profundamente, Él mira nuestro corazón.
Mi exhortación como pastor y fundador del Ministerio RFA es sencilla, pero profunda:
Volvamos a buscar a Dios, nuestra diferencia no debe producir orgullo, sino testimonio.
Que cuando las personas observen nuestra vida, puedan encontrar en nosotros evidencias de que Cristo realmente mora en nosotros y transforma.
Con afecto pastoral y con el deseo de ver una iglesia firme, santa, unida y profundamente arraigada en Cristo,
Pastor: Adonis Barboza Villar
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