Día 6 - Cuando el corazón comienza a dudar

Publicado el 11 de octubre de 2026, 14:49

MINISTERIO RFA 

Roca Fuente de Abundancia 

Serie Devocional: Una fé no variable 

30 Dias de reflexión y meditación 

Día 6 - Cuando el corazón comienza a dudar

Por: Adonis Barboza V

Siervo de Jesucristo 


Derechos de autor

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“Una fe no variable” es una serie de contenido bíblico y devocional desarrollada por Roca Fuente de Abundancia (RFA).

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Día 6 - Cuando el corazón comienza a dudar

 

Texto clave:

...²⁴ E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Marcos 9:24 (RV60)

En nuestro transitar a menudo surgen momentos en los que nuestra fé parece fuerte y, otros en los que descubrimos que nuestro corazón está luchando.

• Podemos amar a Dios y al mismo tiempo tener preguntas, creer en sus promesas y atravesar momentos de dificultad.

• Podemos permanecer orando mientras nos preguntamos cuándo llegará la respuesta, esto no significa necesariamente que nuestra fe haya decaído.

Significa que somos seres humanos que necesitamos continuamente volver nuestros ojos hacia Cristo.

En el Evangelio de Marcos capítulo (9:14-29) encontramos a un padre desesperado por la situación de su hijo, había buscado ayuda y estaba enfrentando una realidad que superaba aún su propio esfuerzo.

 

Jesús al acercarse a la multitud presencia la falta de fé que existía entre los presentes, muy angustiado el padre de familia clama: 

....si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Marcos 9:22 (RV60)

Este clamor del padre del muchacho atormentado, es producto de la duda mezclada con necesidad desesperada.

Lo que la duda puede transmitir.

• Duda en medio de la angustia: una persona atribulada por la angustia y en medio del sufrimiento, no manifiesta seguridad ni convicción. 

Este padre en medio de la incredulidad había visto el fracaso de los discípulos y por lo tanto no estaba seguro del poder de Jesús.

Pero Jesús al oír sus palabras le declaró:

“Si puedes creer, al que cree todo le es posible".

Y aquel hombre respondió en medio de su angustia, con una de las expresiones más sinceras que encontramos en las Escrituras:

“Creo; ayuda mi incredulidad".

 

Aunque en medio de la duda, reconoce que necesita ayuda y se abre a la misericordia de Dios.

Una fé imperfecta no es incredulidad total, sino una fé que está debilitada por la experiencia y el sufrimiento.

• No intentó aparentar una fe que no estaba experimentando plenamente.

• No escondió su lucha.

• No se retiró de Jesús porque tenía preguntas.

• Corrió hacia Jesús con ellas.

Aquí encontramos una enseñanza importante para nuestra vida, cuando el corazón comienza a dudar, nuestra primera reacción no debería ser alejarnos de Dios.

Debería ser acercarnos más a Él.

• Hay personas que, cuando comienzan a tener preguntas, dejan de orar.

• Cuando atraviesan una prueba, dejan de congregarse.

• Cuando no entienden lo que Dios está haciendo, abandonan la Palabra.

Pero la duda no se resuelve alejándonos de la fuente de nuestra fe, se lleva delante de ella, ante Cristo.

Quizá hoy estás atravesando algo que ha comenzado a debilitar tu confianza.

• Has orado, pero todavía no ves respuesta.

• Has intentado permanecer firme, pero estás cansado.

Quizá incluso te sientes culpable porque pensabas que, después de tantos años caminando con Dios, ya no deberías tener este tipo de luchas.

 

Pero escucha esto con cuidado:

No necesitas esconder tu debilidad delante de Dios, porque Él ya la conoce y puedes venir con sinceridad.

Puedes decir:

“Señor, creo, pero ayúdame en medio de mis luchas"

“Quiero confiar, pero tengo miedo".

“Quiero esperar, pero estoy cansado".

“Sé que eres fiel, pero hoy necesito que fortalezcas mi corazón".

Eso no es una oración de derrota, es una oración de dependencia.

El problema no es reconocer que somos débiles.

El verdadero peligro aparece cuando nuestra debilidad nos convence, de que debemos caminar solos.

Cristo no llamó a personas que nunca necesitarían ser fortalecidas, llamó a personas que aprenderían a depender de Él.

 

Por eso, cuando sientas que tu fe está disminuyendo, no alimentes el aislamiento.

• Vuelve a la Palabra.

• Busca al Señor en oración.

• Acércate a creyentes maduros que puedan animarte.

• Recuerda lo que Dios ya ha hecho.

Y sobre todo, permanece cerca de Cristo.

• No tomes decisiones definitivas en medio de una temporada de agotamiento espiritual.

• No concluyas que Dios te abandonó simplemente porque hoy te sientes débil.

Porque tus emociones pueden cambiar.

• Tu percepción puede cambiar.

• Tus circunstancias pueden cambiar.

Pero jesucristo permanece.

Una fe no variable no significa que nunca tendremos momentos de lucha.

Significa que, aun cuando nuestra fe es probada, sabemos hacia dónde regresar.

 

Y cuando no encuentres palabras suficientes para orar, quizá solamente necesites decir:

“Señor, creo; ayuda mi incredulidad".

Al igual que el padre del muchacho reconoce su fé, aunque débil clama por ayuda para superar la duda.

Este diálogo muestra que: 

• La duda no cancela la fé , pero la fé necesita ser fortalecida 

• Jesús no rechaza la fé imperfecta , más bien la acoge y la perfecciona.

• El verdadero milagro ocurre cuando la confianza se traslada del “si puedes" al “si creo"

Porque Él conoce el corazón que está luchando.

 

Para meditar

¿Qué duda, temor o pregunta has estado intentando esconder delante de Dios?

¿Podrías presentársela hoy con la misma sinceridad de aquel padre?

Una decisión para hoy

No te alejes de Dios porque estás luchando.

Acércate precisamente porque estás luchando.

La próxima vez que aparezca la duda, conviértela en oración.

No permitas que tu debilidad te lleve a abandonar a Cristo, deja que te enseñe a depender más profundamente de Él.

 

Oremos:

Padre celestial en el nombre de Jesucristo, hoy vengo delante de Ti con sinceridad.

Tú conoces mis pensamientos, mis temores y las áreas donde mi confianza está siendo probada.

Creo, Señor, pero reconozco que hay momentos en los que mi fe se debilita.

Ayúdame en mi incredulidad.

No permitas que mis dudas me alejen de Ti. Enséñame a llevarlas delante de tu presencia y a encontrar nuevamente en tu Palabra la verdad que mi corazón necesita.

Cuando esté cansado, fortaléceme.

Cuando tenga temor, recuérdame tu presencia.

Cuando no comprenda, ayúdame a confiar.

Y cuando mi fe sea pequeña, enséñame a permanecer cerca de Ti.

En el nombre de Jesús. Amén.

Nota: La fe no consiste en aparentar que nunca luchamos, consiste en saber a quién acudir cuando nuestra fe está siendo probada.

 

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